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Aproximadamente a las 8:30, aparecen
marchando en tarima las 10 integrantes del Iceland
Wonderbrass visitiendo un extraño atuendo
con banderas en la espalda y diferentes instrumentos
de viento. Las siguen los súper músicos
Bell y Taylor, el baterista y finalmente Björk
en un sobredimensionado vestido, sacado de los extraños
pasajes fantásticos de una historia como
Alicia en Wonderland.
La euforia estalla, tanto en la
tarima como en el público, el despliegue
de efectos, sonidos, luces y un halo de fluorecencia
gracias a las manillas suministradas por vive.in,
patrocinador del concierto, crean un ambiente mágico
que se mantiene hasta el último minuto del
show, cuando en un estado casi narcoléptico,
los espectadores salieron sin saber qué tanto
fue realidad o fantasía.
19 canciones ejecutaron magistralmente
Björk y su séquito, emocionados por
la eufórica respuesta de la audiencia. Faltaron
muchas canciones que no se pudieron tocar en dos
horas, donde el color de las canciones oscilaba
como los computadores, de lo más alto a lo
más profundo, espiritual y atmosférico.
Al final...explosiones de conffetti,
gritos, bits en esteroides y Björk ondeando
nuestra bandera y gritando "¡Viva la
revolución!" mientras al fondo se escuchaba
su himno industrial "Declare Independence".
Un aplauso para los asistentes,
por su cultura, por su orden, por su apoyo, por
demostrar que sí se pueden realizar este
tipo de eventos del primer mundo en nuestro país.
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