DOLORES
O'RIORDAN: Sencillamente espectacular.
Un encuentro de emociones, de recuerdos, una noche
en donde la nostalgia se llenó de fuerza
en una sola voz y en donde los años 90 recobraron
vida en solo lugar.
Dolores
O'Riordan visitó por primera vez nuestro
país dejando una inolvidable huella con deseos
de repetirla, confirmando en vivo porque es considerada
como una de las cantantes más simbólicas
en la historia del rock.
Pasadas las 8 de la noche, el Downtown Majestic
abrió sus puertas calmando poco a poco la
ansiedad y las inmensas expectativas de todos los
asistentes que fueron seducidos, al mejor estilo
de un "british pub", por las mezclas del
reconocido DJ chileno Pizarro (el mismo que compartió
escenario con el DJ Mauro Picotto) y el exquisito,
refinado y auténtico sabor del mejor whisky.
Para
algunos la espera fue eterna, pero como dirían
algunos: "Lo bueno para el final" y siendo
las 11 de la noche, las luces se apagaron moderadamente,
dejando entrever las siluetas de 4 músicos
y de una pequeña mujer acompañada
por una guitarra eléctrica.
Los
primeros riffs no se hicieron esperar y Dolores
O'Riordan convirtió en una agradable y fantástica
armonía las pulsaciones del público,
que cantó, saltó y gritó sin
parar todos sus éxitos, desde su primera
canción: Zombie (gran sorpresa para todos)
hasta su descrestante despedida con su tema: Dreams.
Como
un viaje en el tiempo enmarcado por 20 composiciones
intercaladas entre lo realizado con su exagrupación
Cranberries y su primer trabajo en solitario "Are
you listening?", podríamos definir esta
desconexión que vivió la capital.
Esta
mujer de pequeña estatura, de piel blanca
y de seductora mirada desbordó camaleónicamente
su estilo en compañía de su nueva
banda compuesta por Steve DeMarchi ( exguitarrista
de Sheriff ), su hermano Denny DeMarchi (teclados)
, Marco Mendoza (ex bajista de Whitesnake, Thin
Lizzy) y Graham Hopkins ( ex baterista de Therapy
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