25/04/2013 11:51 AM
Por: Administrador
The Cure brindó una noche soñada a sus fans en Bogotá

La banda brindó una memorable velada llena de rock, post-punk y new wave

Los calificativos podrían quedarse cortos para describir la noche del viernes 19 de abril del 2013, aquella que con el concierto de The Cure en Bogotá, uno de los eventos musicales más esperados en el país de los últimos tiempos, quedará en la memoria de miles de fanáticos del grupo inglés y del rock en general que presenciaron un show lleno de magia, color, melancolía, recuerdos y calidad que fácilmente podría señalarse como memorable.

Saldando una deuda con sus seguidores en el país, que esperaron por años su llegada y soportaron uno a uno rumores sobre visitas no concretadas, la agrupación de Robert Smith dijo presente con un concierto que repasó una carrera artística de casi cuatro décadas, demostrando que a pesar del paso del tiempo su música sigue estando vigente en los oídos y los corazones de un público entregado que soportó la incesante lluvia y el frío capitalino respondiendo a cada uno de los acordes y las melodías de una banda que detrás suyo carga el peso de, sin exagerar, la música popular alternativa de los últimos años.

Con una calidad interpretativa como pocas –exclusiva de las grandes bandas– en la que se resalta la inmutable voz de Smith, la contundencia en las cuatro cuerdas del siempre dinámico y desafiante Simon Gallup, los teclados cargados de acordes new wave de Roger O’Donnell, la precisión en la batería cortesía de Jason Toop Cooper y el excelente desempeño de Reeves Gabrels en la guitarra, The Cure entregó un hermoso show de más de 3 horas cargado de éxitos, un viaje por la melancolía propuesta por sus composiciones más oscuras y densas que fueron alternadas por otras canciones llenas de acordes mayores y tratamientos instrumentales digeribles, saciando la sed de aquellos seguidores amantes de su lado más introspectivo como de aquellos enganchados con su obra desde sus hits más comerciales y radiales.

Así fueron apareciendo una a una canciones como “Plainsong”, “Pictures of You” o “Lullaby”, encargadas de darle apertura al concierto y las cuales fueron seguidas por “High”, “The End Of the World” y “Lovesong”, melodía de años pasados que fue coreada por todos los asistentes testigos de como Smith fue rindiendo tributo a su obra, haciéndose cargo de su propia grandeza escondida tras una bella timidez carismática. Sin parafernalia ni pirotecnia, tan solo con un juego de luces acorde y un gran soporte visual en la pantalla posterior, la primera parte del show demostró el porqué The Cure es y seguirá siendo una banda de culto para los colombianos.

“Sleep When I’m Dead”, “Push”, “In Between Days” y “Just Like Heaven” continuaron con la primera parte de un show que a esa altura ya se hacía inolvidable, y que sin interrupciones más que algunas entre canciones en las que Smith entregaba con respeto al público humildes y modestos ‘gracias’, sería seguido por “From The Edge of The Deep Green Sea”, “Prayers For Rain”, “Play For Today” y la grandiosa “A Forest” de Seventeen Seconds, acompañada por luces verdes que sustentaron visualmente una de las mejores composiciones de su primera etapa artística y uno de los puntos más altos de toda su presentación.

Pero había más y tanto The Cure como la gente lo sabía. En medio de ese bello hilo conductor propuesto desde su inicio, la banda siguió llevando al público por canciones lentas de desarrollos instrumentales extensos a otras mucho más ligeras, convirtiendo en ese punto al show, por su extensión y contenido, en un evento casi exclusivo para fanáticos, de esos que se entregan con cada canción y no se alejan de un segundo de la acción disparada desde tarima. Prueba de lo anterior fueron canciones como “Bananafishbones”, “The Walk”, “Mint Car”, “Friday I’m In Love”, “Doing The Unstuck”, “Trust” y “Want”, las escogidas para preparar el final de la primera parte del concierto que sería culminada con “The Hungry Ghost”, “Wrong Number”, “One Hundred Years” y “Disintigration”.

El primer encore disparó “The Same Deep Water As You”, “Cold”, “A Strange Day” y “The Hanging Garden”, mientras que el segundo, preparando el inminente final, entregó éxitos como “Shake Dog Shake”, “Fascination Street”, “Charlotte Sometimes” y la siempre movida y salvaje “Primary”, interpretada con la fuerza y el poder de la banda que, a pesar del paso del tiempo, conserva su furia de los primeros años, esa que sobrepasa los registros sonoros para hacerse realidad una y otra vez en escenarios de diversas geografias que la reinvindican y la hacen realidad duradera.

Pasadas la 11:00 pm, bordeando casi las 3 horas del show, las luces del Parque se prendieron para recibir uno de los finales más memorables y emocionantes en la historia de los conciertos de rock en Bogotá. Con un Smith agradecido y bailando a su manera, fueron apareciendo uno tras otro los mayores éxitos en la carrera de la banda. “The Lovecats”, “The Caterpillar” y “Close To Me“, levantaron al público en cantos a unisono y saltos, mientras que “Hot Hot Hot!!!”, “Lets Go To Bed” y “Why Can’t Be You”, calentaron el ambiente para el climax máximo provocado por “Boys Don’t Cry“, “10:15 Saturday Night” y “Killing An Arab“, el primer sencillo de la banda en su carrera que cerró el telón de una grandiosa noche y de un show impecable, un concierto de primer nivel que quedará grabado en la memoria de muchos y pasará a la historia como uno de los mejores que haya pasado por nuestro país.

La deuda se saldó y el público sí que lo agradeció en una noche soñada llena de rock, post-punk y new wave, una de esas que se podría calificar sencillamente como memorable.

Con información de Revista Metrónomo








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