30/06/2016 4:22 PM
Por: Administrador
Dream Theater cautivó a Buenos Aires

La banda líder del metal progresivo presentó su flamante álbum en el Luna Park

Asombroso, sorprendente, impresionante son tres de las traducciones al español del término “astonishing”, palabra que da título al más reciente álbum doble de Dream Theater, y esas mismas expresiones también calzan a la perfección para definir el espectáculo con el que la banda estadounidense cautivó al público que asistió a su concierto en Buenos Aires.

Fue un show de dos horas y media en el que el grupo interpretó completo su flamante trabajo conceptual futurista, que narra una historia épica situada a 300 años vista, en una sociedad en la que máquinas voladoras dominan y someten a los humanos.

No hubo lugar para los clásicos ni para los pedidos de la tribuna. Las 34 canciones de la extensa obra fueron sucediéndose en el mismo orden en que fueron grabadas y puestas a la venta. Hay una razón: el relato sigue una trama que es a la vez acompañada por una puntillosa puesta visual de videos que llevan al escenario toda la historia contada en el álbum.

Esta ha sido la sexta visita a Argentina de este grupo pionero y líder en su género, que al cabo de 30 años de exitosa trayectoria tomó un riesgo grande: salir del olimpo del metal progresivo para expandirse hacia nuevos horizontes. Y al quinteto actualmente le sienta muy bien ir del trash al hard y luego dar paso a ensambles sinfónicos y a cuidadas melodías en tono acústico.

Por momentos grandilocuente; intimista en otros. Así suena en vivo “The Astonishing”, un disco que privilegia las muy celebradas introducciones a cargo de Jordan Rudess, el tecladista sobre cuyo trabajo musical se apoya buena parte de esta ópera rock.

El cantante James LaBrie lleva al límite sus posibilidades vocales, ya que caracteriza con un destacado abanico de matices a ocho personajes, entre los que no faltan el emperador, la princesa, los leales y los villanos.

La performance del bajista John Myung y del baterista Mike Mangini no es descollante, pero en ellos reposa la formidable pared sonora sobre la que el resto de los músicos se destaca.

El último párrafo de esta crónica es para John Petrucci, el guitarrista de cuya creativa mente brotó la narración desplegada en el show. No solo es el letrista y compositor de los temas, también previó llevar esta original historia de máquinas inteligentes, sometidos y malvados a un videojuego y por qué no al cine o a una serie, en sintonía con sagas como las de “El Señor de los Anillos” o “Juego de tronos”. 








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