Es curioso que la parafernalia escénica que
le ha caracterizado durante sus shows no estuvo
presente en este concierto, y que primó el
concepto lumínico y musical sobre esa performancia
macabra que muchos esperábamos con ansiedad.
La antesala del evento ya era oscuramente conmemorativa
desde el ingreso al recinto: buena parte de los
asistentes vistieron a usanza del reverendo, con
maquillajes fantasmales y estrafalarios; predominó
el negro y el cuero en las vestiduras de hombres
y mujeres. La banda capitalina Koyi K Utho, que
por estos días estrena su nueva producción
discográfica Vio-Logic, fue la encargada
de abrir el evento, recibiendo el favor del público,
a pesar de las siempre inevitables dificultades
técnicas.
Brian Warner y su banda finalmente aparecieron en
el deprimente escenario de Mega Eventos casi una
hora después de lo predeterminado. Portando
un micrófono a modo de cuchillo, vistiendo
una indumentaria negra y un maquillaje blanco con
sombras rojas elaborado por un equipo de estilistas
locales, Mr. Manson entusiasmó desde el inicio
a la joven audiencia. Buen sonido, un dinámico
juego de luces, cambios eventuales de vestuario
y una escenografía sórdida aunque
bastante modesta para un concierto donde prevaleció
el carisma de Manson, quien no dejó de alegrar
al respetable llevándose al cuello el tricolor
nacional, ni de animar permanentemente a los asistentes.
Del
show, a grandes rasgos puede decirse que resultó
bastante enérgico, estridente y divertido.
Buen recibimiento del público y profesionalismo
total por parte de los músicos; especial
mención merece el sueco Tim Skold quien ejecutó
durante un par de veces algunos buenos solos con
su guitarra, algo poco usual en los conciertos del
reverendo Manson. Es una verdadera lástima
que la tarima de Mega Eventos no tenga una altura
adecuada, ya que esto impidió observar el
escenario a quienes estaban ubicados en las localidades
posteriores. Era necesario saltar permanentemente
para conseguir una visión uniforme del protagonista
de la velada.
El repertorio resultó más bien corto
(poco más de una hora); Sonaron canciones
como “Heart-Shaped Glasses (When The Heart
Guides The Hand)”, primer sencillo de su nueva
producción Eat Me, Drink Me, “mOBSCENE”,
la ineludible “Sweet Dreams”, “Disposable
Teens”, y una estupenda “The Dope Show”,
ya a mitad del evento. El cierre del concierto tuvo
lugar con la obligatoria “The Beautiful People”.
Se echaron de menos algunas canciones esenciales
de trabajos como Antichrist Superstar, y The Golden
Age of Grotesque, como “Tourniquet”,
“Slutgarden” o “This Is The New
Sh*t”.
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