Sólo dijo ''Buenas noches'', y eso fue suficiente para que el público se pusiera de pie, y recibiera a Roberto Carlos con la primera ovación de la noche en el concierto del pasado sábado en la American Airlines Arena.
Se presentó vestido de jeans, una chaqueta blanca, y a pocos días de haber cumplido los 67 años. Llegaba precedido de una bien ganada fama en una carrera con más de 250 éxitos, que comenzó en 1957, cuando el locutor de una emisora de Río de Janeiro lo llamó ``el Elvis brasileño''.
Con su manera peculiar de agarrar el micrófono, Roberto Carlos ofreció una primera ronda de aquellas canciones que fueron éxitos a lo largo de varias décadas como Qué será de ti, Cama y mesa, Desahogo, Lady Laura, El cacharrito, Cóncavo y convexo, Amada amante, Si el amor se va, Amigo, La distancia, y las conocidas sambas Mujer pequeña y Brasil. Cada una era recibida con una ovación, que sonaba más fuerte cuando cantando, pasaba del español al portugués. De cuando en cuando, dejaba alguna frase incompleta y el público aplaudía y la coreaba hastaterminarla.
Sus interpretaciones de Detalles --``si otro hombre apareciera por tu ruta, y esto te trajera recuerdos míos, la culpa es tuya''-- y Propuesta ``yo te propongo darte mi cuerpo, y después mi abrigo''-- fueron perfectas, y tan emotivas, que se convirtieron en dos momentos muy especiales de la noche.
En esta ocasión el cantautor brasileño rindió dos sentidos homenajes. El primero fue para su inolvidable María Rita. El público que lo ha seguido y conoce su conmovedora historia, guardó silencio cuando interpretó María Rita meu amor, un título escogido a partir de la letra inicial de cada una de las estrofas de esta hermosa canción, y que él repite en cada concierto. El segundo fue un tributo a Carlos Gardel. ''Nadie ha cantado o cantará cómo lo ha hecho Gardel. Lo que hizo Gardel es único'', dijo. Y después interpretó una de las mejores versiones que se hayan escuchado de El día que me quieras.
Con El gato que está triste y azul y Jesucristo, Roberto Carlos se despedía del público de Miami, pero una cerrada ovación lo hizo volver al escenario para que cantara Un millón de amigos, el éxito con que terminó el espectáculo. Desde el centro varios jóvenes que quizás no habían nacido, o eran muy pequeños cuando Roberto Carlos comenzaba a imponerse en el mundo de la música, agitaban sus brazos, levantaban carteles y hacían ondear banderas brasileñas.
Considerado como uno de los máximos exponentes de la música romántica iberoamericana, comenzó la actual gira --Roberto Carlos USA Tour-- el pasado 23 de mayo en el Madison Square Garden de Nueva York con una teatro abarrotado, suceso que repitió al día siguiente en el Agganis Arena de Boston, y luego el sábado en Miami, donde se había presentado en mayo del 2007 para grabar su primer DVD en español.
De él se dice que es el artista latinoamericano que más se ha escuchado en la historia de las estaciones de radio en el continente americano. En su reciente visita a República Dominicana, declaró que cantar era algo que le daba mucho placer, y que iba a seguir haciéndolo, a la vez que anunció que prepara un disco que saldrá a fines de este año.
A pesar de que no incluyó temas de sus discos más recientes, a este encuentro en la Ciudad del Sol, Roberto Carlos trajo esa magia única que tienen sus presentaciones, en las que el público percibe que hay un algo especial que transmite cuando interpreta sus canciones.•
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